Con nocturnidad y alevosía, es decir, el día antes del puente de la Inmaculada, se anunció una nueva subida del bono de 10 viajes. Pasará de costar 7,40 euros a 9 euros. Nada menos que un 21,6% de golpe. Esta subida se une a las que ya a experimentado esta modalidad de pago en los últimos años y que ha supuesto un aumento de precio del 55% desde el 2005.

Valores en alza (Imagen: Wikipedia.es)
El MetroBus es el ticket usado una de cada cuatro veces para viajar, unos 30 millones de estos bonos se venden al año, con lo cual podría suponer un aumento de ingresos de casi 50 millones de euros para el año pasado. Eso, claro está, suponiendo que los usuarios no cambien su costumbre.
Puede que esta sea la intención de este nuevo tarifazo pues suponiendo únicamente un ahorro de un euro sobre los billetes sencillos habrá quien, no usando muy a menudo el metro, dejará de comprarlo y pasará por taquilla cada vez que quiera viajar.
Si uno es un viajero habitual de la Zona A pero no hace más de dos desplazamientos diarios, puede sobrevivir con 4 bonos al mes. Hasta ahora gastaría unos 29 euros al mes, pero el año que viene la factura subiría a 36 euros. Quizá muchos se vean persuadidos a “saltar” al abono mensual que para esa misma zona supone ya 46 euros. Podrán viajar más, pero quizá no lo hagan y el metro se habrá asegurado un ingreso extra de 16 euros al mes por cada convertido.
Los mayores afectados por esta subida son, seguramente, los viajeros habituales con menor poder adquisitivo. Aquellos que tienen que moverse por la ciudad pero no tanto como para tener un abono mensual. Un buen ejemplo de este tipo de usuarios son desempleados y estudiantes.